Lumbalgia

¿Qué es la lumbalgia? ¿De dónde viene?

La palabra lumbalgia viene de las raíces “lumb-“ de columna lumbar y “-algia” de dolor; también es conocida como lumbago y se refiere a dolor en la zona lumbar, siendo la patología más común de la zona lumbar.

La lumbalgia puede tener distintos orígenes, entre los que distinguimos:

  • Alteraciones posturales mantenidas, típicamente malas posturas que adoptamos en el trabajo, entrenando, o en nuestro día a día.
  • Traumatismos o golpes recibidos en el área lumbar.
  • Problemas mecánicos que afecten al movimiento y por ende a la postura, como podría ser una pierna más larga que la otra o una escoliosis.
  • Alteraciones a nivel visceral y de otros órganos. Se ha descubierto que hay una relación directa entre nuestros intestinos, su funcionamiento, y el dolor de espalda.

Factores que pueden provocar y/o agravar la lumbalgia:

  • Sedentarismo: contrariamente a lo que se cree, la actividad física puede reducir e incluso hacer desaparecer los dolores, siempre y cuando se haga bajo supervisión.
  • Sobrepeso y obesidad: el exceso de peso contribuye a generar malas posturas y desequilibrios posturales relacionados directamente con el dolor de espalda.
  • Malos hábitos posturales: el gran ejemplo es pasar muchas horas sentado, ello contribuye a poner excesiva carga en nuestra zona lumbar.
  • Esfuerzos físicos inadecuados: la incorrecta carga de pesos y las malas posturas con peso agravan la lumbalgia.

¿En qué me afecta?

La lumbalgia se caracteriza por un dolor agudo o crónico que puede irradiar hacia las piernas. Tanto las características como los movimientos implicados en el dolor son muy variables, pero típicamente nos encontramos con:

  • Dolor al flexionar la espalda, hacia delante.
  • Dolor al extender la espalda.
  • Dolor de ciática, por pinzamiento de las raíces nerviosas.
  • Dolor irritativo, al andar necesitas parar y sentarte.

¿Qué podemos hacer por ti?

En la lumbalgia distinguimos dos episodios de dolor, con dos tratamientos diferentes:

  • En fase aguda, cuando tenemos el pico de dolor, lo ideal es aplicarse calor sobre la zona y adoptar posiciones que alivien el dolor, estirarnos en la cama de lado con las piernas dobladas o boca arriba con las piernas sobre una almohada contribuirá a relajar la zona; Si el dolor es posterior también sentarse y descansar rebajará el dolor. Se ha demostrado que el reposo absoluto no es recomendable, es mejor levantarse y moverse que estar sentado o de pie largo rato. Además el masaje y los ejercicios de movilización y flexibilización contribuirán a mejorar nuestro estado
  • Cuando el dolor es crónico, la recomendación es el higiene postural, vuelve a no ser recomendado el reposo total. En este caso, si sabemos que tenemos tendencia al dolor lumbar tendremos que hacer ejercicios de tonificación y compensación evitaran los episodios de dolor. También se recomienda la movilización y flexibilización de toda la columna y músculos asociados, como glúteos, músculos abdominales, lumbares, dorsales y de las piernas.

En Activate optamos por un enfoque holístico para tratar cualquier alteración del sistema musculo-esquelético. Entendiendo las posibles causas de la lumbalgia, y tras un examen de cada caso, establecemos un programa para disminuir y, en último término, acabar con los dolores lumbares. Partiendo de la correcta movilización y postura, y siguiendo con el fortalecimiento de las estructuras débiles sumando el estiramiento y la relajación de los músculos que lo necesiten, conseguiremos que vuelvas a disfrutar de tu día a día sin dolor. Como siempre, se trata del equilibrio entre aquellas estructuras que estén sobrecargadas y aquellas que no estén realizando un trabajo adecuado; Por ejemplo en aquellas personas que pasan mucho tiempo delante del ordenador o en trabajo de oficina, vemos cómo los glúteos están inhibidos y el cuadrado lumbar sobrecargado; se trata de que cada músculo haga su función.

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